Arquitectos USM exponen las ventajas y falencias urbanas del Mall Barón
- Esta semana se iniciaron los trabajos de la iniciativa de la empresa Mall Plaza, y dos expertos de la Casa de Estudios intercambian visiones sobre su repercusión en ValparaÃso.Â
Marcela Soto (arriba) y Roberto BarrÃa (abajo), académicos del Departamento de Arquitectura de la Universidad Santa MarÃa.
ValparaÃso, Chile. 9 octubre, 2013. La construcción del Mall Barón en el borde costero de ValparaÃso viene provocando polémica hace un buen tiempo, a través de un debate público entre Mall Plaza, la empresa responsable, y los movimientos ciudadanos que se oponen al proyecto. El 1 de octubre se produjo un nuevo hito en esta historia, pues la constructora Soletanche Bachy inició los trabajos de intervención del pavimento, iniciando oficialmente las obras.
Al respecto, Marcela Soto y Roberto BarrÃa, académicos del Departamento de Arquitectura de la Universidad Santa MarÃa, tienen distintos puntos de vista. Roberto BarrÃa estima que “tal vez lo que ocurre con la mirada crÃtica al mall es que se le pide que ese proyecto sea el que salve a ValparaÃso y creo que lo que sà tiene de aporte, es que aprovecha todas las ventajas acumuladas de las inversiones en el borde durante el gobierno de Ricardo Lagos, como la Cuarta Etapa y el acceso sur, por ejemplo. Es un proyecto de carácter metropolitano más que ciudadano, que devuelve a ValparaÃso el flujo de personas que reactiva la ciudad y detrás de esa reactivación, potencialmente, hay todo un aporte de iniciativas desde el sector privado que de alguna manera podrÃan aprovechar esa energÃa que se genera con dicho flujoâ€.
A falta de un gran proyecto público capaz de aprovechar las ventajas acumuladas, y carente de un proceso de educación de la comunidad porteña enfocado a potenciar la activación desde sà mismos, esta es la mejor opción a su juicio.
“Si no se le pidiera recuperar la ciudad, sino simplemente que invierta la flecha de decaimiento, creo que ese proyecto podrÃa ser mirado como una iniciativa que va a generar alrededor del sector del Muelle y el borde una real reactivación de la ciudad. Es una cantidad importante de recursos y no se vislumbra otra alternativa equivalente para destinarlos a ser colocados en la ciudad. Es una recuperación que, además, ofrece una opción que no tiene ValparaÃso: que el habitante usufructúe de esa orilla al modo de paseo, como antiguamente era el malecón”, agregó.
BarrÃa destaca que esta propuesta proviene de una estrategia de desarrollo portuario original, que implicaba abrir dicho sector a la ciudadanÃa. “Al concesionar, nadie puede igualar esa inversión si no promueve un programa que involucre intercambio. Y entonces se comprometen en el proyecto quienes pueden obtener ciertos rendimientos al riesgo que compromete la inversión. Un programa de soporte como, por ejemplo, los museos, también activadores del espacio público, difÃcilmente tendrán oportunidad de ser financiados desde alguna gestión, pública o privadaâ€, afirma.
Desde su punto de vista, lo que debiera ocurrir ahora es una apertura del proyecto, para que a nivel público y privado se encuentren lineamientos para que deje de ser percibido como algo exclusivamente nocivo, sino que se puedan evaluar también sus externalidades positivas. “Hoy se tiene el relato de un proyecto que presenta una serie de voluntades de acceder a lo que se está solicitando desde la propia gestión pública del puerto, sin embargo, la crÃtica de la comunidad pensante es sobre aquellas mismas iniciativas que solicitan se resuelvan. Además y de acuerdo a lo conocido, es raro que existan detracciones a la propuesta que se hacen en base a aspectos que no parecen corresponder a la realidad del proyectoâ€, señala.
Falta de integración estratégica
Por su parte, Marcela Soto no cuestiona la implantación de dispositivos de inversión privada, “sino que de alguna manera, dicha inversión no compite sanamente con toda la economÃa de menor escala que tiene ValparaÃso, la cual activa barrios y situaciones urbanas de escala media. Algunos paÃses europeos como España colocan las grandes tiendas en las afueras de la ciudad para no competir con el comercio mediano y pequeño. Si se quiere comprar en ellos se debe viajar hasta las afueras de la ciudad. Es por esto que en el interior de la estructura urbana o en las centralidades de la ciudad pueden subsistir los mercados de barrio.
Por eso, insiste en que no es que la implantación del Mall Barón “sea buena o mala; la forma en que está pensada es la errónea. Tenemos mal planteadas nuestras leyes, podrÃa ser una mala inversión para la ciudad. Lo que hace falta son estrategias globales, vinculantes, asociada a planes de intermodalidad (ya se ha trabajado en ello sin concreción), remate de ejes importante como Av. Argentina o potenciador del eje Brasil universitario del Almendral. Si hubiesen funcionado los proyectos vinculantes, esa energÃa asociada al mall y al paseo, a modo de estructura completa, conformarÃa una situación totalmente distinta. Pero todo se aÃsla. No se amparan los proyectos en estrategias globales, sino que los proyectos se alimentan de una inversión pública de accesibilidad y de alguna manera no generan desarrollos público aledaños , pues el privado se toma de la inversión público y no genera desarrollo hacia la ciudad. De hecho, en sà los proyectos de mall son estructuras urbanas aisladas, aparatos que no general ventajas hacia el espacio públicoâ€.
La académica es enfática al manifestar que cree en la asociación pública-privada. “No hay otra solución para desarrollar las ciudades. El punto es cómo se hace. El Mall Barón no es el gran proyecto de ValparaÃso y debemos entenderlo asÃ. El proyecto ha pasado por varias etapas algunas más interesantes que otras como ciertos programas más públicos y educativos como la idea de un aquarium, pero todos ellos quedaron reducidos al mall en sÃâ€.