¿Le sobra una pieza? El gran negocio de arrendar a extranjeros
- Son una bendición para el mercado inmobiliario: vienen por poco tiempo, siempre están rotando y les favorece el cambio.
Fuente: Las Ultimas Noticias
Los “papás” chilenos de Kristen Pallmeyer (26) se llaman Margarita y Ãlvaro. Los conoció cuando vino de intercambio en 2009.
Santiago de Chile,  10 mayo de 2014.Los “papás” chilenos de Kristen Pallmeyer (26) se llaman Margarita y Ãlvaro. Los conoció cuando vino de intercambio en 2009 y vivió en su casa durante los 4 meses que duraba el programa. Pero no fue suficiente para ella: le gustó tanto Chile que decidió volver una vez terminada la universidad en EE.UU. Buscó alojamiento en el sitio BuscoDepto y terminó viviendo casi tres años acá con uno de sus nuevos amigos. “No sé por qué me quedé tanto tiempo, pero me gustó”, dice riendo.
Tal como Kristen -que siempre tuvo varias opciones para elegir- hay un espacio en el mercado para quienes llegan a vivir al paÃs. Incluso existe un circuito especializado en arrendar a extranjeros de paso.
Una idea millonaria. Sebastián Bañados (31) vivió 4 años en Providencia, en una casa de 85 m2 construidos. Y arrendaba sólo a extranjeros. “Era una casa con buena posición estratégica, apetecible y céntrica. Como el costo de vida en Tobalaba es muy caro para los ingresos chilenos, pensé en extranjeros con mayor poder adquisitivo. Pasaron chicos de Canadá, Estados Unidos, España y una niña de Londres; pagaban entre $80 mil y $150 mil mensuales. Sin gastos comunes, sin nada”.
Más relajados. “Si le arriendas a extranjeros, sabes que te van a pagar”, dice Sergio Beltrán (31). Los alemanes son sus favoritos: “Son súper correctos y respetuosos. Te preguntan todo, respetan los espacios. No te dan atados. Pasa que los latinos no están acostumbrados a vivir solos, no tienen esa cultura del respeto”. Beltrán vive en un depto de 140 m2 en Bustamante; de las 3 piezas, destina 2 al arriendo. Lleva 8 años en esto y hoy vive con una chica italiana y un francés. Cuenta que ha hecho buenas migas con casi todos y que para Navidad le llegan paquetes de todo el mundo. La pena es que vienen por periodos cortos y se van después. “Conozco a un chico en Ñuñoa que tiene una casa con 8 o 9 extranjeros. Vive de eso. Y ahora busca otra casa más para arrendar. Para un europeo igual es barato acá, les favorece el cambio”.
Interés cosmopolita. Kristen vivió casi año y medio en casa de Francisca Valenzuela (30) y de su hermana Jessica (26). Francisca lo recuerda como una muy buena experiencia: “Igual es difÃcil meter a alguien extraño a tu casa. Preferimos a una extranjera porque son más liberales y Kristen nos cayó bien desde el inicio. Ella fue la única arrendataria. No tengo ninguna queja. Se adecuó mucho más a nosotros que nosotros a ella”.