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Espacios comunes de calidad pueden subir hasta en 12% el valor de un departamento

Espacios comunes de calidad pueden subir hasta en 12% el valor de un departamento

3 de marzo de 2014
  • Los proyectos nuevos están apostando por dar mayor énfasis al entretenimiento, el deporte y la tecnología. Eso sí, algunos advierten que muchas veces estos espacios son desaprovechados o mal utilizados.

Fuente: El Mercurio

Si un equipamiento comunitario logra diferenciar a un edificio de su entorno inmediato, sus departamentos pueden valer hasta 12% más que otros con las mismas características, pero en un proyecto distinto.

Santiago de Chile, 1 de marzo de 2014.Si un equipamiento comunitario logra diferenciar a un edificio de su entorno inmediato, sus departamentos pueden valer hasta 12% más que otros con las mismas características, pero en un proyecto distinto. Así lo estima el director ejecutivo de Tasaciones.cl, Hernán Marchant: “Estos espacios deben ser modernos, funcionalmente activos y bien mantenidos por la administración”.

En la plusvalía que entreguen estos recintos también influye cuánto encarecen el gasto común mes a mes. En general, su mantención no debiera superar el 30% de los egresos totales de la comunidad, estima Aníbal Ahumada, presidente del Colegio de Gestión y Administración Inmobiliaria de Chile (CGAI) y presidente de la Unión Latinoamericana de Administradores Inmobiliarios (ULAI).

Andrés Ergas, gerente comercial de Ralei Grupo Inmobiliario, agrega que el gasto común debiera moverse entre los $1.000 y $2 mil el metro cuadrado: “El equipamiento no es determinante, pero sí incide en el monto final de los gastos comunes. Para contrarrestar el mayor desembolso que significan estos espacios, nosotros hemos instalado recursos de eficiencia para el agua y ascensores, por ejemplo”.

Usos, desusos y malos usos

El aprovechamiento de los espacios comunes depende en gran medida del grupo etario y características que tenga la comunidad, cree Aníbal Ahumada. A su juicio, los jóvenes son los que más aprovechan estos recintos: “Los niños son quienes usan con mayor frecuencia las áreas comunes estén o no habilitadas para jugar, mientras que los profesionales recién egresados también ocupan mucho las salas de eventos”.

Marchant coincide con este diagnóstico y agrega que la gente mayor tiende a usarlos menos: “Si la composición general del edificio se centra en personas adultas, quizás algunos bienes suntuarios sobren y no aporten en forma relevante al que quiera comprar o arrendar, generando un encarecimiento innecesario en el gasto común”.

Para Andrés Ergas, el tema no pasa tanto por la edad: “Quienes los usan son gente práctica, sin prejuicios y que están dispuestas a convivir con los demás (….) Seguramente el que más valora este tipo de espacios está en el segmento socioeconómico medio, ya que se le hace más difícil tener acceso a otro tipo de entretenimiento”.

Por eso, la gente con una situación económica más acomodada tiende a no aprovechar estos lugares. Hernán Reyes, gerente general de Simonetti Inmobiliaria, dice: “En los proyectos de mayor precio, con departamentos de lujo, al cliente no le interesa el equipamiento, con suerte la piscina, y mientras menos se tope con sus vecinos, mejor”.

En el otro lado de la vereda, quienes viven en departamentos pequeños tienden a utilizar al máximo el equipamiento comunitario, como una extensión de su hogar. “Si se trata de un edificio con este tipo de unidades, enfocados a un público más joven, debemos invertir más en diseño funcional y valor agregado, pues ese perfil demanda un alto uso de esos espacios”, dice Pablo Tokos, gerente de la oficina de gestión de proyectos de Almagro.

Para Aníbal Ahumada, el mayor uso de esos espacios también deriva en un problema que se extiende a todo proyecto: “La mayoría de los usuarios no los cuida bien y si rompen o deterioran algo, lo ocultan para no responder por su reparación. Hay una gran falta de cultura de vivir en comunidad”.

El inconveniente es que los espacios comunes mal tenidos pueden afectar los precios de las viviendas. “No se saca nada con arrendar un excelente departamentos si la administración tiene mal manejo, que hace encarecer los gastos comunes y no se evidencia ninguna calidad de vida en las áreas comunes”, señala Marchant.

Lo nuevo en espacios comunes

Los espacios comunes están tomando cada vez más protagonismo. En Ralei, por ejemplo, están invirtiendo el doble en este tema desde 2008 a la fecha. Pablo Tokos, de Almagro, coincide en que existe una sofisticación en la oferta: “Antes los espacios comunes eran lugares residuales de los proyectos. Hoy, en cambio, son zonas pensadas y desarrolladas según las características del público al que van orientados los atributos del edificio”.

La tendencia pasa por darle más énfasis a la entretención. En algunos proyectos, la lavandería se transforma en un espacio de reunión al incorporar sillones, mesas y sistema de audio y video. Las salas de cine incorporan butacas, las piscinas agregaron jacuzzi o nado contracorriente y las salas multiuso están completamente equipadas, incluso, con mesas de billar.

Otra apuesta tiene que ver con la tecnología. Además de equipamiento para optimizar el gasto común, en Ralei también incluyen wifi en todos los espacios comunes. “Entendimos que la gente además de necesitar otro tipo de espacios, también quiere tecnología”, dice Ergas.

Por otra parte hay un creciente foco hacia la vida sana. Los proyectos vienen con gimnasios cada vez más equipados y algunos han optado incluso por circuitos de trote. En Ralei tienen un sistema de arriendo de bicicletas para los propietarios, que están incluyendo en todos sus edificios nuevos.

Sin embargo, hay coincidencia en que los espacios comunes clásicos siguen siendo los más valorados por los residentes. “Como usualmente la decisión de compra es tomada por un grupo familiar, espacios como la piscina y el gimnasio, suelen marcar la diferencia e influir en ella, al ser elementos que traspasan el género y la edad de sus usuarios”, concluye Tokos.